
"La sabiduría camina sigilosa,
silenciosa, entre luces y sombras.
Las miradas no la captan y
muchos no la alcanzan.
La sabiduría, ese día,
llamó a la puerta
del que menos se esperaba.
Con el paso de los años...
el rostro del anciano
fua como bronce pulido.
Surcos y quebradas
le dieron prestanbcia.
La nieve de los años
plasmaron su estilo.
Sus palabras cual diamante
colgaron en cadenas brillantes
desde la grandeza de su alma.
Fue vestido de humildad,
sin buscar ser visto
caminó entre luces y sombras,
miradas sigilosas, imperceptibles,
descubrian en él la apreciada sabiduría.
Ahora, cada día, abre su puerta
a muchos y, muchas veces,
al que menos se esperaba.
--------------------------
La sol-edad, en proporción adecuada,
es útil para profundizar en la luz
recibida a lo largo del tiempo.
La sol-edad es buena, su uso
hace la diferencia entre una ancianidad
solitaria o solicitada.